jueves 24 de julio de 2008

Deus no ex machina. Manual de tecnofobias volumen 1

¿Quién realiza el identikit del tecnófobo? ¿Otro tecnófobo que se cree menos tecnófobo que él? ¿Un tecnófilo que ve en sus señas particulares el reverso exacto de su credo? El planeta rebosa de tecnófobos que asimilan de tantísimas y extravagantes formas los efectos de su rol: si Henry Kissinger sigue pensando que los paranoicos también tienen enemigos, lo cierto es que los tecnófobos jamás resultan actores de reparto en las narrativas de las tecnoculturas.

Los tecnófobos no dejan de discutir entre sí sus ideas de tecnología ¿cuándo se acabó la fiesta?. Recién leía: ‘Heidegger, Adorno, Jonas y Postman constituyen hitos importantes en esa desvalorización de la tecnológico pero no son los únicos tecnófobos. Decía Cioran que “con el advenimiento de la trinidad del automóvil, el avión y el transistor podemos poner fecha a la desaparición de los últimos restos del Paraíso terrenal.”’

Realicemos un breve merodeo por algunos aspectos de la tecnofobia (occidental) moderna, que no es sino un reseteo y remixado de muchas posturas tecnófobas clásicas reavivadas por la revolución industrial del Siglo XVIII (sí, sí: la tecnofobia no es nada demasiado novedoso).

Propongo estas líneas de abordaje, nudos de conflicto y malestar en este heptálogo inicial (¡bienvenidos comentarios!):

Uno. La tecnología vulnera la naturaleza, es decir, todo aquello no creado por el hombre. Viene a suplantar un orden natural, como si lo natural no fuera una categoría propuesta por seres humanos. Al igual que Camille Paglia, no puedo sino coincidir con Sade:

“(…) La obra de Sade es una crítica satírica de Rousseau. Para Sade, la vuelta a la naturaleza (ese imperativo romántico que todavía impregna todos los ámbitos de nuestra cultura, desde los gabinetes psicológicos de terapia sexual hasta los anuncios de galletas) significaría dar rienda suelta a la violencia y lascivia. No es la sociedad la culpable de los crímenes y delitos, sino que, muy al contrario, es la encargada de refrenarlos. (…) Lo que Occidente reprime en su visión de la naturaleza es lo telúrico. Es la brutalidad deshumanizadora de la biología y la geología, los despojos y las sangrientas matanzas darwiniana, la mugre y la podredumbre que hemos de apartar de nuestra conciencia para poder mantener nuestra integridad apolínea como personas. La ciencia y la estética occidentales son intentos de modificar imaginativamente este horror para darle una forma aceptable”.

Rousseau reencarna en Debord. La cultura está en guerra consigo y la tecnología queda de uno de los bandos. En realidad los tecnófobos no están contra la tecnología: simplemente siguen eligiendo la tecnología de una época anterior.

Recuerdo cómo me divertí leyendo, hace más de catorce años, el número de Wired dedicado a los zippies. ¡Rousseau era un cyborg!

Timothy Leary: “Es bien sabido que el impulso que creó la industria software y desde luego parte de la del hardware, especialmente el Apple Macintosh, proviene directamente del movimiento de los años sesenta. Steve Jobs fue a la India, tomó mucho ácido, estudió el budismo y al volver dijo que Edison había hecho más por la humanidad que Buda. Y Bill Gates era uno de los mayores psicodélicos de Harvard. Para mí es completamente lógico que si activas tu mente con drogas psicodélicas, la única forma en que puedes describir lo que sientes es electrónicamente”.

Por supuesto, hablamos de tecnología y no de técnica. La técnica es tekné, habilidad, pericia y arte: el yoga tiene sus técnicas, como el autocontrol. La tecnología implica invariablemente una instancia industrial. Aunque sea una industria de garaje.

Dos. La tecnología suplanta al hombre. Lo cosifica. Existe una idea del hombre que obtiene su madurez en el Renacimiento que resulta atacada. Pienso en André Breton, de 20 años recién cumplidos, trabajando como auxiliar en una clínica neuropsiquiátrica en Saint-Dizier, en plena Primera Guerra, fascinado “con un soldado que creía que la guerra era un simulacro, con heridos maquillados y cadáveres prestados de las escuelas de medicina.” La tecnología es la mayor cómplice de esa suplantación: Philip K. Dick lo sabía, Morpheo de Matrix también. Bueno, los anteojos que llevo puestos y la silla donde estoy sentado también son tecnología, lo mismo que las pequeñas ruedas del asiento que tengo a mi lado. ¿Cómo distribuir la culpa si realmente creo que la tecnología es la causal de los males de la sociedad? O mejor: ¿cómo decidimos qué tecnología es más culpable que otra?

Tres. La culpa la tiene la idea de progreso. Desestabiliza un orden. Para unos, desestabiliza las bondades de lo conocido para hundirnos en la incertidumbre de lo desconocido. Otros creen que no existe nada más desconocido que Dios y no saben qué pensar. Lo cierto es que hubo un cambio de paradigma clave (Kuhn): ¿cuál es la proporción de triunfo del Iluminismo? ¿Cuál es el desenlace de La Brújula Dorada?

De hecho el progreso es optimista. Incluso con sus críticas, las vanguardias festejaron con Marinetti el arrojo de las máquinas, sin desconocer su nexo macabro: la tecnología avanzó históricamente de la mano de la ingeniería bélica. La tecnofobia, al fin de cuentas, no es sino una reacción contra la tecnofilia.

Cuatro. No sólo. También suele comportarse como una tecnofilia selectiva. Una vieja tecnofilia condenando la emergente. Pettoruti replicándole furioso a Kosice, cuando éste le mostraba sus esculturas en gas neón: “esto no es una obra de arte. Las obras de arte no se enchufan.” Seguro: las que se enchufan son las heladeras.

Cinco. Las artes poseen su propia autonomía. También son autónomas de la tecnología. La teoría europea contemporánea observa a la tecnología con desconfianza. Sin embargo Kraftwerk no es una banda estadounidense. En sus primeras giras por el país de Elvis los Depeche Mode no hacían más que quejarse de la tecnofobia norteamericana. Estados Unidos produce a Suicide, Glenn Branca y Elliot Sharp y sus seguidores: una tecnología amenazante. En la televisión de Buenos Aires, mucho tiempo después, Pappo le pide en cámaras a DJ Deró que no robe más y que deje de autodenominarse músico. Dos conceptos de jongleur.

Seis. La tecnología puede ser alienante. Es preferible no intercambiar una alienación por otra. Seguramente sea mejor trabajar de minero sin ver la luz del día en las entrañas de la roca y olvidarse que, literalmente, el techo puede derrumbarse de un momento a otro.

Siete. La tecnología inventa necesidades: promueve el consumismo generando adquisición de bienes superfluos. Toda tecnología es ideológica. Una licuadora soviética estaba diseñada para estar activa más de treinta años. ¿Cuánto hardware y software cambiamos en ese lapso? No existe necesidad que no desnude una idea de poder. Lo cierto es que los tecnófobos, tanto como los tecnófilos, muchas veces están convenidos que lo que se denomina cultura no ocurre mucho más allá de un metro de su hardware. En una cultura anfibia, las fronteras no sólo son mucho más amplias, sino que continuamente son renegociadas. El hardware libre, el low tech y las estrategias arduinas no son más que elementos anfibios de transición en tanto negociación.

¿Qué otra cosa es un hacker sino un administrador ad hoc?

Esto sigue, sin dudas.
Bueno, acá hay más.

49 apostillas:

Nimbo dijo...

Las tecnofobias que mas percibo se originan en la inseguridad. La desconfianza o desvalorización aparecen cuando el dominio tecnológico resulta un territorio extraño.
El software tiene eso, genera confianza, uno cree que lo domina, pero enseguida se da cuenta de sus limitaciones y entonces comienzan los temores.

luciana dijo...

Es un temor antiguo.
Heredado.
Algo totémico.
Hay que temer a algo y las máquinas son inteligentes y fallan.
Cuando funcionan mal el dominio tiembla, se abre un abismo.

jotapé dijo...

Muy buen post, Rafa. Creo que el problema, y el rasgo común entre los tecnófobos y tecnófilos, es encontrar en la "tecnología" un fin y no un medio: la meta-técnica. Por otro lado tenemos el debate sobre la aparente neutralidad de la tecnología: "no es ni buena ni mala, depende de cómo se usa" el es lugar común. Por eso me pareció excelente que menciones que "toda tecnología es ideológica".
Hay que diferenciar la estetización de la tecnología de ésta como herramienta de enorme potencial transformador en la mutación estética que vivimos(HW libre y LT, por ej).

Vul Morcilla dijo...

Creo que los tecnófobos y los tecnófilos forman parte de la misma materia, o mismo elemento volátil. Yo, me considero un proto-socialista-ausente, o sea, un conceptualizar de líneas gruesas.

Pasate por el ático que tengo preparados unos canelones.

Suyo,
Vul

Kato dijo...

Cuando alguien es aliado de tu enemigo no sé si será tu enemigo pero es bastante probable que no sea tu amigo.
Quién tiene las máquinas?
Quién las fabrica?
Me colgué mirando el video de la revolución industrial y los tipos que se reunían en el bosque a la noche.
La tecnología es una extensión, pero cuidado cuando esa extensión es la de alguien que creés que no te lo hará fácil.
Cuando no es así, la tecnología es un decorado menor de la moda a la que no nos sumamos.
Estoy pensando en voz alta motivos tecnófobos.

dexter dijo...

Hola Rafael
Puede ser una estrategia estética.
Mucho vintage.
"Soy diferente porque no me sumo".

rafael cippolini dijo...

Hola Nimbo
Estoy de acuerdo. Hay cierta familiaridad en el aspecto de los softwares, las versiones/ variaciones, que nos acercan a ellos. Pero para muchos usuarios, un software también es un iceberg: debajo o detrás de ese panel de control tan pedagógico se esconde aquello que es imposible dominar.
Como si tuviera una doble personalidad: debajo de la cubierta, existe otro mundo de instrucciones.

rafael cippolini dijo...

Hola Luciana
Es una tesis romántica. La máquina como herencia de otros temores. De lo ingobernable.
La máquina gólem. La máquina Frankenstein. El renacimiento del mito de desafío a los dioses.
Sigue gozando de buena salud.

rafael cippolini dijo...

Hola Jotapé
La tecnología nunca es neutra. Ni siquiera en nuestro uso. La tecnología es una continuación de quien la fabrica, de quien la usa.
Se van determinando un variado escenario de negociaciones.
La tecnofobia es una forma extrema de negociación.

rafael cippolini dijo...

Hola Vul
Pasaré, sin dudas.
En cuanto a ese límite volátil, sin dudas avanza.
Me gustaría tener más certezas de cómo.
Creemos estar mirando el centro y en verdad vemos siempre zonas difusas.
Incluso los que se creen más informados ven formas difusas.
A los desarrolladores de soft, por ejemplo, muchas veces les cuesta demasiado aceptar que los efectos culturales son múltiples y complejos.

rafael cippolini dijo...

Kato
La tesis de la tecnología como "anexo" tiene muchos adeptos. Resuelve muchas situaciones y articula con facilidad zonas que sería complicado o fatigoso conectar.
De todas formas, las ideas que se naturalizan tanto nos impiden ver otras tantas posibilidades.

rafael cippolini dijo...

Dexter
Sí, aunque sea menor muchas veces, lo estético siempre juega su parte.

cecilia pavon dijo...

Hola rafael como estás. quería hablar con vos por un tema de trabajo. según Claudio tenés demasiados, en cuál de ellos estás?

Fabiana dijo...

Hola Rafael:
Cuando lei el título de tu entrada inmediatamente me quedé pegada al teatro y al cine, bien o mal, no lo sé pero así fue. Es que más allá del uso del Deus ex machine para el Cyberpunk, sus connotaciones llegan desde mucho más lejos
En una charla Liliana Esclair (guionista) decía, nunca recurran como en el teatro griego al Deus ex machine, a la hora de guionar!!! Cuando el "guión" no tenía coherencia interna, un Dios montado en una “máquina” ingresaba al “escenario” y comenzaba caprichosamente a decidir los destinos de los personajes. La máquina como algo externo, alienígena, otredad, un mal necesario? Que al menos en última instancia viene (aunque desde afuera) a resolver un conflicto. Además actúa de acuerdo a su propia lógica, es omnipotente e incontrolable.
Tu título Deus no ex machina, lo leo como una interrogación a esa “ajenidad” y “autonomía” de la tecnología, y concuerdo.
Lo que no entiendo bien es el por qué ese lugar: tecnología de allá, naturaleza de acá? Es extraño, la tecnología es un fenómeno autónomo? Aislado de la esfera de lo humano? Y qué es la humanidad? No hay mucho de un concepto Iluminista en “Humanidad”? Pero bueno la humanidad se ha naturalizado y encapsulado en el concepto de ese momento histórico. Se habla ya de “Poshumanidad” por algo Foucault dice, como lo mencioné en otro comentario “El hombre es una invención cuya fecha reciente muestra con toda facilidad la arqueología de nuestro pensamiento. Y quizá también su próximo fin”
Cuando al final de este post, leía Cippodromon, lo que decías de los suplementos “culturales” de los diarios, la discriminación respecto de los medios tecnológicos, como si no formaran parte de fenómenos culturales, entonces pensé en el cine, en que quizás por haberse configurado desde un primer momento como arte-tecnológico-dependiente se lo manda no a la sección “Arte” sino a ”Espectáculos”, no llega la categoría de las Bellas Artes o artes del pensamiento, cuyo máximo exponente sería la literatura? Lo que pasa hoy con la Web, con Internet, un poco es lo que sucedía con el surgimiento de la TV. Recordaba cuando vi “Buenas Noches y Buena Suerte”, el periodista de la CBS, Edward Morrow, en un speech (1958) decía entre otras cosas, que si la TV sólo servía como entretenimiento, entonces era sólo una caja llena de cables. Los medios tecnológicos siempre generaron desconfianza, hacen surgir debates que terminan articulándose con cuestiones políticas y de poder económico e ideológico. Igualmente pienso si existe alguna práctica, producción o fenómeno social que pueda deslindarse de lo político, ideológico, económico, etc
Otra cuestión, esa del entretenimiento, no? Parece que si la tecnología además entretiene es mucho peor!!! Entretenimiento como aquello banal y excluyente de cualquier otro tipo de funcionalidad y/o uso “productivo” ..Achaques que hoy le tocan recibir a la Web

Temo dijo...

La máquina está en nosotros.
La tecnofobia termina siendo autodestructiva.
Es una locura ser tecnófobo porque vivimos rodeados de las comodidades y ventajas de la tecnología.
La tecnofilia puede ser mas peligrosa.
Nadie es realmente tecnófobo. Si usás la tecnología, si mirás tele y escuchás cds, o la radio, o tomás un colectivo
podés ser tecnófobo?

charo dijo...

La tecnofobia divide al arte.
Al menos el local.
Por un lado los que festejan los avances, por otro los que nada quieren saber con ellos.
Divide aguas.

rafael cippolini dijo...

Hola Cecilia
Te llamo, hablamos.
Besos.

rafael cippolini dijo...

Hola Fabiana
Me fascina el Deux ex Machina: Dios introducido en una escena mecánicamente. Luego, los destinos cobran su rumbo. Pero en este caso ¿qué sucede cuando esa posibilidad está negada? Suspendamos por un momento lo que sucede luego. Me refiero: decir no a la máquina.
¿De qué forma?
El resto son apuntes de aproximación a posibilidades tecnófobas; el naturalismo tecnófobo es una tradición muy extensa que llega hasta nuestros días bastante envejecida, pero sigue en pie.
Con respecto al cine en los suplementos de espectáculos, sin dudas tiene más que ver con un tipo de escritura del mismo suplemento que con un objeto en sí. Se escribe de una forma disimil en unos suplementos y otros. Recién leía en el blog de Cece sobre el infotainment, una combinación entre information y entertainment. La mayoría de los suplementos están dinamizados en esta dirección, que suele ser más definitiva que cualquier epistemología de formas que podamos imaginarnos. Al menos en los medios.

rafael cippolini dijo...

Temo
Los misóginos también se casan.
La tecnofobia es parte del paisaje.

rafael cippolini dijo...

Charo
De hecho es así. Y sería bien interesante explorar las ideas de tecnología (y sus respectivas ideologías) que despliegan estos actores.

Fabiana dijo...

Hola Rafael:
Me quedo pensando como siempre, de alguna manera si no fuese por el "diálogo" uno siempre termina "expresándose", repitiéndose
Leo seguido el blog de Cecé, me gusta su forma, interesante lo de "infotaiment" leeré lo que de él nos cuenta.

Gracias

Besos

Napoleón Baroque dijo...

¡Hay tecnófobos en Second Life! Ya sé que no digo nada nuevo. Pero ¿no es el colmo? Me dio tanta gracia que hasta pensé en oficializarlo. Crear un club de tecnofobia militante en el Metaverso. Los Replicantes de Pinocchio. ¡No queremos ser sólo avatares!

Londro dijo...

Me acuerdo que en los ochentas le hice escuchar un disco de los Talking Heads a un amigo y me dijo "prefiero menos máquinas". Me dio risa, porque ¿un instrumento muscical no es a su modo una máquina? ¿Y el estudio de grabación donde se registró el disco no es también tecnología? ¿Y el disco con el que escuchábamos? ¿Y el reproductor? ¿Y la electricidad? ¿Y el ascensor que habíamos tomado? La lista de asociaciones era enorme. ¿Por dónde empezamos a cortar?

Pepe Dildo dijo...

LOS TECNÓFOBOS ME HACEN CAGAR DE MIEDO!!!!!


El inodoro es tecnología?

rafael cippolini dijo...

Hola Fabiana
En realidad fue Cientochenta en un comentario el que citó a Gui Bonsiepe y el concepto de infotainment sobre el que me extenderé en brevísimo.
Besos

rafael cippolini dijo...

Hola Napoleón
Me encantan los lugares naturales del Metaverso. Son los más bellos.
Los más idílicos, pastoriles, con esos amaneceres impresionantes.
Lo irónico es que los pocos tecnófobos que conocí en Second Life los vi en ciudades industriales, polucionadas, repletas de máquinas semiabandonadas.

rafael cippolini dijo...

Londro
Menos mal que no pusiste un disco de SPK o Einturzende.

rafael cippolini dijo...

Hola Pepe
El bidet también es tecnología.

Anita dijo...

Hola!!
Cada cual tiene una relación con las cosas re diferente.
Eso define la forma de ser de cada uno.
La tecnofobia es uno de los aspectos de esta relación.
A mi no me sale ser ni tecnófoba ni pro tecno. Me gusta la tecnología y me sirve.
Y hay máquinas que me gustan.
Me gustan las estufas en invierno, como a casi todos.

Anita dijo...

si escribo en un cuaderno con un lápiz eso es tecnología.
Los tecnófobos están en contra de una tecnología.
Van en una dirección.
Habría que investigar en estas direcciones específicas.

rafael cippolini dijo...

Hola Ana
Los motivos tecnófobos particulares son tantos que siempre resulta más efectivo indagar en sus modos.
De todas formas, la tecnofobia siempre desnuda otros aspectos de sociabilidad que nos aportan más indicadores de lectura.

neocoach dijo...

Creo que este post es uno de los que genera más vacios de lo que te he leído.
Esta bueno porque es la forma de hacer temblar cualquier estantería.
Sin embargo hay mucha gente que a los vacíos les dá mucho miedo, NO LO SOPORTAN.
Y creo que los tecnofobos son ese tipo de gente, gente sólida que vive buscando certezas.
Otro post complementario al vacio sería para mí un post generador de sentidos.
Aunque tal vez eso podría caer fácilmente en cierta tecnofobia, al estar buscando algunas certezas

rafael cippolini dijo...

Hola Neocoach
Tal cual: cunden entre los tecnófobos los diseñadores de certezas.
Una certeza debería medirse siempre por su grado. ¿Existen certezas que no estén rodeadas de vacíos?

Jirafa dijo...

Sobrevivencia.
No se me ocurre otra palabra.
La tecnología tiene muchos rostros y la tecnofobia inventa sus otras máscaras.
Es parte del diálogo.

Hu dijo...

Las fobias inventan sus objetos.
Por eso empezaría analizándola y dejaría la tecnología para el segundo acto.
Dicho de otro modo, primero la biografía luego sus predilecciones.

Trashermaster dijo...

La máquina moderna es histérica.
Fascina y repele.
Queremos toda su perfección y nos quejamos del resto.

rafael cippolini dijo...

Hola Jirafa
¿Sobrevivencia de quién?
¿Será la máquina la que se resiste?
¿La que intenta sobrevivir a la fobia?

rafael cippolini dijo...

Hu
¿Qué condiciones debe reunir una biografía para ingresar en el interés público por sus fobias?

rafael cippolini dijo...

Trashermaster
De la fobia a la histeria o al revés.
Nos volvemos cada día más freudianos.

DIEGO. dijo...

Quisiera meterme en el medio de la construcción de identidad tecnológica que supone el juego permanente entre tecnofilia y tecnofobia. Arriesgo que las cualidades príncipes de ese juego interactivo, y que define el suceso de una tecnología, pasa por 3 aspectos elementales:

Discreción.
Transición.
Integración.

En lo particular creo que la tecnología, para ser un suceso, debe vincular los usos de aquello que considero natural (ya integrado en mí) con aquello que considero artificial (en camino y/o con pretensión de integrarse). Si lo hace con discreción, habilita una transición, y siguiendo esa transición, la integración a mi vida se da sin mayores cuestionamientos. No olvidemos que los sentidos tienen una educación, y que a cualquiera nueva percepción hay que proveerle un sentido. Y solo con la experimentación de la cosa se puede llegar a una implicación y comprensión más completa de ella, que solo conociendo su teoría.

Pero claro que esto no se agota acá, lo seguiré pensando. Te sigo.

Un abrazo, Rafael.

Fabiana dijo...

Hola Rafael,
Gracias por el dato, te cuento que fui al blog de Cecé en busca del Infotainment y cómo no lo encontraba, me fui a escribirle un comentario y oh sorpresa! leyendo los comments encontré el de cientochenta citando a Bonsiepe.
Tu blog representa un núcleo convergente y divergente a la vez,veo que esta vez pegaste en un tema bastante polémico, generando una diversidad de comentarios. Muy bueno eso.
Hablando de tecnofobias y blogs, una vez me dijeron: "Cuidado que los blogs no tienen legitimación interna" (un comentario un poco tecnófobo) o sea, seguramente a tu blog llega mucha gente por Rafael Cippolini off-line, personalmente, no creo en esas generalizaciones, llegué a tu blog desde afuera, pero no me quedo por referencias externas, sino por lo que sucede aquí. Creo que todo depende de cómo y por cuáles entradas se ingresa a la tecnología, y de hacerlo desde una exploración más activa, no todo lo que flota en la superficie del mar es "marítimo".

Besos

Fabiana

rafael cippolini dijo...

Hola Diego!
qué buena tríada.
Tal cual, los sentidos se educan y las formas se instalan bajo muy diferentes aspectos: esto es lo que olvidan tan a menudo los que están más cerca de los núcleos duros de las tecnoculturas, más cerca de los desarrolladores. Al igual que el diagrama dantesco, podríamos referirnos a círculos concéntricos, cada uno con una relación diferenciada con la "tríada de Diego".
Por supuesto que la seguimos.

gos dijo...

Nos pasamos buena parte de nuestras vidas tecnofobiando.
Cuando mas envejecemos, mas tecnofobiamos.

rafael cippolini dijo...

Hola Fabiana
La blogósfera es, como sabemos, demasiado plural. Lo mismo que sucede con cualquier publicación impresa. Los lectores de fanzines fotocopiados lo sabemos.
Pongamos cualquier libro de teoría ¿quién lo legitima? ¿el que aparezca en ciertos programas de estudio? ¿qué lo citen tal o cual? ¿que aparezca reseñado en revistas especializadas o en suplementos culturales por determinadas firmas? No me convence la palabra legitimación, que incluso en la web se vuelve más compleja.
Tengo mucha vida édita unplugged, y aún así uno puede ser un novato siempre, lo cual se agradece. Si leés los comentarios de los blogs vas a encontrar cada tanto alguien que legisla sobre las formas de leer, que lo hace imperativamente y descalificando cualquier otra manera. Los que descalifican a la web per se en realidad se están evitando el trabajo de leer en la web (como tantos que dicen "no leo revistas", como si éstas fueran una instancia inferior).
Me encantan muchos de los diálogos que se crean a partir de los blogs y creo que los comentarios pueden ser una excelente via de intercambio, teniendo en cuenta todas sus limitaciones. Soy partidario de la moderación de éstos precisamente para evitar ciertos excesos tontos del deporte del insulto porque sí. Sin dudas, la blogósfera sirve para conectar pensamientos afines.
Besos.

rafael cippolini dijo...

Gos
La tecnofobia,como la tecnofilia, no tiene edad. Aunque es cierto que con los años muchos comienzan a cansarse.¿Una tecnofobia por cansancio?

Fernando dijo...

Los Zippies dios, ya al museo pop de los 90. ZIPPIES!!!!!!!!!!!!!!

OPIO

rafael cippolini dijo...

Querido Opio
Hay anamnesis de terror.

Sebas dijo...

El “Deus ex Machina” es el recurso más elemental de nuestras vidas. Las huelgas, los accidentes, los piquetes, todo eso son agentes exógenos, de los cuales dependemos. Lo que en la ficción parece forzado, en la “realidad” es elemental, querido Watson.

Leí por ahí que los políticos adhieren a las necesidades de la empresas de software propietarios (leáse Microsoft) porque, más allá de los intereses económicos y las prebendas, es siempre más sencillo quedarse con eso que traemos de bagaje contextual desde la infancia.

rafael cippolini dijo...

Hola Sebas
La tecnología siempre es ideológica y el uso que hacemos de ella también.
Generamos un tipo específico de relación con cada tecnología.
Tengo amigos fanáticos de los autos, y todo el tiempo los están tuneando, desarmando y volviéndolos a ensamblar. Conocen cada uno de sus ruiditos, de sus síntomas.
En mi caso, un automóvil es algo que me lleva de un sitio a otro. Desconozco gran parte de su funcionamiento y realmente no invertiría demasiado tiempo en aprender lo que no sé al respecto. Lo mismo podría decir del aire acondicionado.
Creo que el software corporativo vende esa imagen: con nosotros no tendrás problemas.