Todo anfibio es un conector de contextos: crea canales entre dos estados-entorno (acuoso y terrestre, analógico y digital) y para su trayecto diseña propuestas de interacción y diálogo; porque no se trata de nada distinto a generar diálogos, es decir, tráficos de información (sobre todo afectiva y de entretenimiento ¿de qué formas conocemos a través del afecto y de la diversión? ¿no ha sido ésta una de las preguntas claves de toda cultura pop?). 
Pero por sobre todo, la dimensión anfibia subraya la primera de las causas de la Ley de Linus (Torvalds): a través de la sociabilidad y de las dinámicas asobi, anfibio es una cualidad de supervivencia. Anfibio implica sobreponerse y articular estrategias en horizontes infoxicados, en la superficie de un planeta que demuestra día a día síntomas de calentamiento global y cambio climático, así como la expansión de una progresiva precariedad frente a las políticas de las corporaciones, ya que ¿qué es la propagación arduina sino una propuesta de sobrevivencia cultural, que a través de su tecnología de garaje nos invita a investigar en los soportes por los que interactuamos con el mundo? Por otra parte, viviendo en un random de ficciones que rebasaron toda autonomía, los mapas anfibios se nos antojan hojas de ruta imprescindibles en nuestros ensayos de exploración.
De propuestas Amphicar fabricado en Alemania de 1961 a 1968 (¡épocas gloriosas para la estética pop!) al Squba submarino modelo 2008 proveniente de Suiza, la tecnología fue desarrollando tantísimas alternativas para la interacción de contextos. Si pensamos en las magnitudes perceptivas de la cultura rock, los ejes parecerían madurar cada dos décadas: si en los sesentas, para Pink Floyd el estéreo, según sus propias declaraciones, resultó decisivo, y en los ochentas para bandas tan disímiles como Depeche Mode, Duran Duran o Soda Stereo el video fue basamental (¿cuánto ha modificado nuestros parámetros de consumo estético -para bien y para mal- la invasión MTV?), en esta década los contextos post-Napster nos enfrentan a horizontes aún bastante amorfos. 
E-mule mediante, son las grandes discográficas las que hoy se preguntan cómo sobrevivir. Mientras tanto, MySpace es el soporte más popular de las nuevas generaciones de músicos (hagas folk, baguala, tango, punk rock, música de cámara o electro-clash) mientras esperamos el desembarco de grupos decididamente anfibios (Gorillaz no lo es: el animé no se expande, queda ahí).
La Cultura remix aporta sus tentativas. Entre nosotros, Nat Fortuny se reformatea en su avatar (Nat Oliva) y expone sus fotografías de Second Life en una galería de Buenos Aires (y en la tapa del último libro de Marcelo Cohen). Pero no sólo: en un evento reciente titulado Magma: Infinitos Posibles con curaduría de Gabriel Valansi en el espacio La Ira de Dios, Nat ofició como DJ desde el Metaverso en tiempo real, dialogando plenamente con las obras de Karin Idelson y Lucia Penedo, proyectada su imagen con un cañón desde una computadora. Y como nos dijo la misma Natalia en un comentario del posteo anterior, actuó como DJ desde Second Life pero también desde su casa, mientras amamantaba a su hijo Simón, de un mes de vida.
Los soportes teóricos también rebasan; en esta nueva distribución y articulación de tareas por completo anfibia ¿desde dónde se observarán sus movimientos? ¿desde las prácticas artísticas? ¿desde el discurso de las cyberculturas? ¿desde la crítica pop? ¿desde el arte de mujeres? ¿desde los nuevos formatos digitales? ¿desde el devenir del video o la fotografía? ¿desde la cultura remix? 
Experiencias como ésta no hacen más que volver a poner en manifiesto la urgencia de explorar otras formas de diálogo anfibio en las aproximaciones teóricas y críticas que ensayamos.
Ayer hablábamos nuevamente con Opio sobre el software tribal: para muchos Emo, ante todo el intercambio es el Fotolog o el Flickr, mucho antes que la música, cuya importancia quizá sea para ellos la de un muzak (aún más) electrónico. Por otra parte, una vez más vuelve a hablarse (tan a destiempo) del Street-Art como un imperativo visual de estos tiempos. En más de una oportunidad realicé curadurías con Doma o Fase, grupos que tienen su origen en el stencil y el graffiti callejero: por pereza, despiste, desinformación o seguramente por un formateo prejuicioso de recepción, la interacción con otras prácticas contemporáneas no fue demasiado asimilada en el medio porteño. Pero lo cierto es que tanto Doma como Fase son desde su constitución potentes anfibios: no sólo ofician un vertiginoso puente entre el caos unplugged de la calle y el bunker-laboratorio operado a base de software, sino que operan desde múltiples plataformas, desde el trazo de aerosol a la animación y la música.
Ya sabemos: el arte jamás progresa. Son los soportes los que mutan, los repartos de ficción los que se descolocan.
Días atrás conversábamos con Lux Lindner: para gran parte de la historiografía, Pettoruti sigue siendo considerado el artista de vanguardia argentino por antonomasia de las primeras décadas del siglo pasado. Sin embargo, su investigación de soporte no presentaba novedades: ceñido al lienzo y al bastidor, su práctica fue clásica. Todo lo contrario a su contemporáneo Adolfo Bellocq, que abandonaba por entonces el conformismo de un formato para arrojarse a la obra seriada, portátil, urgente, informativa, y sociabilizada. Sin quitar mérito a uno ni a otro, la obra del segundo sigue siendo muy postergada en su visibilidad en casi todos los museos argentinos a excepción, quizá, del Sívori.
“Así es el hombre, ese gran y verdadero anfibio cuya naturaleza puede vivir en mundos heterogéneos y separados”. Thomas Browne (1605-1682)
A.R.G.E.N.T.R.A.S.H # 4
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Basura de autor: "Es verdad que, como pocas veces, la gente se para frente a
la vidriera del Fondo Nacional de las Artes, sucursal Alsina. No es que
otras...
Hace 1 día


48 apostillas:
Coincido.
Hay algo que está mas allá de los soportes. Hace unos días volví a ver Tron y la diversión naif sigue siendo maravillosa y los efectos especiales envejecidos logran una dignidad diferente.
Todo en algún momento puede verse viejo, pero hay obras que quedan demasiado pegadas a su soporte y otras que lo trascienden.
Existe ya un museo de videojuegos?
¿Por qué no pensar a los anfibios como inadaptados? Los que viven en varios mundos porque no eligen a ninguno por completo.
Los anfibios son inadaptados parciales.
Eso me gusta.
Por fuera de la virtualidad también existen infinidad de mundos. Una ciudad más o menos grande es un muestrario de una infinidad de mundos y submundos.
O sea que si les sumamos los virtuales ya son imposibles de abarcar.
Gerardo
No sólo existe un museo de videojuegos
www.vgmuseum.com
sino que hay obras recientes que usan de soporte (de arqueología subterránea) la acumulación.
Tengo en mente ahora la propuesta de Carlos Huffmann en el último premio Petrobras de ArteBA, titulado
"Caverna con tesoro maldito de piratas australes"
http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=994713&origen=acumulado&acumulado_id=6741
Los videojuegos son parte del imaginario y del inconsciente de varias generaciones.
Trashermaster
Adaptados o inadaptados: ni más ni menos que una política de la mirada.
Pondtrooper
Coincido por completo.
Volvería a utilizar los títulos y muchas de las ideas de Hans Blumenberg: Las realidades en que vivimos. La "larga cola" de Chris Anderson, en definitiva no refiere a otra cosa.
Hola Rafael
Lo que me llama la atención es que todos somos anfibios de una manera u otra, todos usamos internet y computadoras y sin embargo la gran mayoría lo hace sin preguntárselo, de la misma forma en que prende un televisor.
Hay algo de cultura no-pensada, no sé bien cómo decirlo.
Debe ser como los animales, anfibios que simplemente existen pero no se cuestión qué significa ser anfibios.
La cibercultura ha muerto como conceptualización teórica, así como en los 90 murió el punk (al volverse industrializado no como punto de origen sino como punto de pasaje/llegada). Hoy en día imperan las teorías anfibias, tal vez un poco pasadas por agua, algo relativistas, pero muy complejas donde la cuestión redológica está a la orden del día. Nos guste o no.
La clave está en la articulación.
Me gustó mucho el ejemplo de Nat Oliva. Coincido con vos, anfibios es conectar mundos diversos.
Entender la compatibilidad e incompatibilidad.
Hola Sebas
¡Cyberculture is dead!
Me impresiona como matamos experiencias. Al menos nominalmente: Hegel al arte, Nietzsche a Dios, y después ya vino la avalacha. El último posteo del año pasado fue sobre este tema y deberíamos volver a insistir
¿qué quiere decir "murió"?
o en todo caso ¿por qué "matamos"?
Me acuerdo en los noventa cuando un imbécil me dijo "la literatura is dead, man".
Creo entender adonde vas y lo comparto: no nos alcanza con la digitalidad y por eso prestamos atención a lo anfibio, pero eso todavía tampoco alcanza.
Como asumido ensayista siempre seré relativista -perdón por la involuntaria rima-. Cuando no existen muchas alternativas, necesito invertármelas.
Temo
Te diría que es una variable del inconsciente informático. Existe sin dudas un inconsciente anfibio -y me refiero específicamente a lo analógico/digital- que procede a modo de psicotecnología, de efecto residual de lo tecnológico en nuestra vida unplugged.
Dexter
Así es.
El anfibio es pura articulación y conexión.
Holi!!
Sé que cada uno vive su época, quiero decir, su momento en la vida, y lo vive de una forma diferente al que tiene al lado.
Por alguna razón las cosas suceden como suceden.
Pero tengo la impresión de que este momento está buenísimo para probar cosas nuevas.
En el circuito de artes de Buenos Aires por momentos me parece que pasan muchas cosas y de repente que no pasa nada. O que todo está concentrado en pocos espacios.
Tu blog es de esas cosas que siguen llamándome la atención.
Me dio mucha gracia que haya gente que pensara que Mao y Lenin está escrito por vos ¡¡Es muy divertido que crean eso!!
Coincido con vos.
Tenemos que decir que sí.
A veces está bueno que la gente no pueda leer y se haga esos líos.
Después de todo esto es arte.
Me gustó ese comentario donde decías "no me importa si una cosa es o no arte. me interesa una obra, no si es o no arte".
¡¡Es algo muy simple pero me abrió la cabeza!!
En vos encuentro una actitud que no encuentro en nadie.
Hola Cippolini
Me pregunto y te pregunto
¿podemos zafar de lo digital?
Ya sabemos, la respuesta es no.
Por lo tanto, todos somos anfibios.
Pero deberíamos ver mejor qué clase de anfibio es cada uno.
O dicho de otro modo, cómo vive cada uno su anfibiedad.
Hola Ana
Muchas gracias por tus palabras.
Y no es por devolverte las flores, pero te repito lo mismo que ya te dije por mail: me encanta que hayas vuelto al ruedo.
Es, sin dudas, el regreso del año.
G.
De eso se trata.
Todos participamos de la digitalidad de alguna forma, aunque no use máquinas. Insisto: todos los procesos de visualidad en algún momento atraviesan lo digital.
Una ecografía es digital.
Vamos a la panadería y la máquina con la que nos cobran es una computadora. Interactuamos con la digitalidad de mil formas.
De esa integración hablo.
Los cambios ya están en marcha.
Pero a veces nos perdemos capítulos y entendemos todo de una forma extraña.
Estábamos en el capítulo 3 y de repente aparecemos en el 8.
Es como un serial interrumpido.
Me interesa ese desfasaje entre soportes y contenidos.
En la cultura arduina deben proliferar de esas distancias.
rafa, cuál es tu nombre en second life? así te busco
Hola Maccur
Mi avatar en SL se llama Dolcemare Pizzicato.
Judith
Ese es un punto crucial.
Todo el tiempo vivimos en ese desfasaje.
Es mas, es posible que la anfibiedad sea precisamente ese desfasaje.
Inferno
Vivimos a los saltos, como los lectores de prólogos de Macedonio.
Muchas veces tengo la sensación de que los prólogos son de lo más interesante que pueda pasarnos.
Hola
Second Life es un medio para pensar la anfibiedad.
En mi último post vuelvo a reflexionar sobre el tema, que me apasiona
http://napoleonbaroque.blogspot.com/2008/06/aqu-tambin.html
La anfibiedad deja sus heridas, siempre.
Yendo más allá de la metáfora de lo anfibio (como creo que lo estás haciendo vos también), se me vino a la cabeza una tribu (no recuerdo si de indonesia), donde sus integrantes desarrollaron con el tiempo (y a raíz de su acitividad de pesca de inmersión), una capa de piel transparente en el ojo que les permite ver con más claridad bajo el agua.
Otra cosa, a raiz de tu comentario del libro de Hans Blumenberg, lo googlé y me pareció muy interesante. Ahora lo ando leyendo. Del Cippodromo digital, al Blumemberg analógico. Otra manera de ser anfibio, supongo.
Un abrazo, Rafael.
Hola a todos!
He desarrollado en mi blog, otra óptica de los anfibios, desde el punto de vista de la confianza en sí mismo, y algo de lo que ello implica:http://eldevenir-neocoach.blogspot.com/2008/06/la-confianza-cmo-motor-de-una-cultura.html
Espero sirva para enrriquecer aún más este post.
Perdón por el autobombo, pero creo que tiene que ver mucho con este tema
Posiblemente sean tiempos de repensar la relación entre soporte y contenido. De volver a McLuhan y revisar si realmente el medio es el mensaje.
¿Tienen ambos la misma importancia?
¿Existe una jerarquía?
Y de ser así ¿cómo se negocia esa jerarquía?
Son preguntas bastante urgentes.
Me encantó el post.
No es algo así como una glaciación digital?
No se están muriendo los dinosaurios?
Digo, por las discográficas y la televisión y cierta industria editorial.
Gracias Neocoach!
Ahí estaremos.
Hola Diego
Vale el ejemplo. Anfibiedad es adaptación, transformación de sobrevivencia. Todos somos un poco esos idonesios de la digitalidad.
Blumenberg es fascinante.
Arduo y decisivo.
Va otro abrazo.
Coincido, Charo.
Sobre todo las vicisitudes de los cambios de valoración del soporte, de lo subalterno al protagonismo.
Historia crítica que ya se ensayó muchas veces, pero que sin dudas necesitamos revisar.
Hola Napoleón
Estuve leyendo los comentarios que otros avatares dejaron en tu posteo, que dan cuenta de las diversas formas de experimentar la anfibiedad.
Por otra parte, comparto tu extrañeza ante ese doble contagio.
Donato
Sin dudas. Desde hace ya tiempo estamos experimentando el inicio de otros soportes ¿tendrán una vida longeva, como la de los que vos citás?
Seguramente sí.
Cheeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!
¡¡¡¡Se me está vitualizando el ortooooooooooooooooo!!!!!
Hace rato que venimos convirtiéndonos en anfibios.
Cuando se hagan masivos los iPhone vamos a ser anfibios digitales casi perfectos.
¿De lo que hablás no es de una suerte de autoconciencia anfibia?
Hola Pepe
Y eso que esto es sólo el principio!
Jumbo
Nada nos indica que el proceso de anfibización digital sea breve.
Como le decía a Pepe, parecería que estamos en los inicios.
Temo
Sólo intento subrayar algunos síntomas.
El tiempo dirá.
Qué buen post!
En el futuro, para sobrevivir, vamos a necesitar ser bastante mas que anfibios.
La idea de que el arte jamás progresa sino que son los soportes los que mutan, dispra lo dicho por W. Benjamin al momento en que se discutía si la fotografia y el cine eran o no arte, Benjamin plantea que hay que preguntarse si tanto el cine como la foto no cambien el estatuto propio del arte. Brillante.
Si bien Benjamin creia que el arte progresaba, que las evoluciones tecnicas uban a llevar a un arte que no solo rompiera con el aura burguesa sino a mayores accesos y una democratización de las disciplinas, más un nuevo estadio de libertad.
Tal vez el tiempo y la industria cualtural muestren que no tuvo razón, es decir; cuando Benjamin habla del cine no pensaba en Hollywood
gracias rafa por tus conceptos anfibios!
besos
nat/nat
Nfibios en no decidirse por ninguno de ambos mundos.
O decidirse por los dos.
Hola Nat/Nat!
Bienvenida nuevamente, anfibia entre anfibias!
Gracias Leo.
Todavía subsiste un tipo de percepción, que poco a poco comienza a invisibilizarse.
¿Regresa el aura? ¿Nunca se fue?
¿Subsiste aún la primacia del original? Cada posición al respecto constituye una determinación no solo política, sino existencial.
Si.
Los anfibios somos una suerte de bigamos.
Nimbo
No tengo idea en qué nos convertiremos. ES posible que pronto no seamos anfibios.
Si le creemos a William Gibson, esa distinción perimirá bastante pronto.
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