¿Deberíamos decir que la modernidad se autoinflingió un hara-kiri o un seppuku? ¿Fue un final alto o vulgar?
El reencantamiento del mundo, de Michel Maffesoli, hace semanas que es mi libro de cabecera. Y no puedo sino preguntarme ¿la proliferación de las redes es parte de ese reencantamiento?
¿Debemos hablar de razón informática o mejor de remitologización digital?
Décadas y décadas persiguiendo un síntoma.
“Un elemento responsable de profundas metamorfosis en toda nuestra manera de visualizar el mundo exterior, tanto desde un punto de vista perceptivo como estético, es el movimiento. Pero ¿qué es lo que distingue al movimiento actual del de siempre?
(…) Mientras el movimiento del hombre, de las cosas y de los demás organismos vivientes podía ser remitido a ritmos esenciales de la naturaleza: años, meses, días, latidos del corazón, respiración, mareas, etc, el transcurrir del tiempo era entendido, evidentemente, como sincrónico con la naturaleza misma.
(…) Actualmente, desde el comienzo de la llamada era tecnológica, la velocidad está en la base de gran parte de nuestra vida de relación”. (Gillo Dorfles, Metamorfosis de la temporalidad: velocidad y consumo, 1965).
Pero no es sólo que el tiempo (nuestra percepción temporal) se modifica por aceleración, sino más exactamente por multiplicación de conexiones. 
Cada punto atravesado por miles de líneas.
Ni más ni menos que un efecto cotidiano: en la web el tiempo se licua (incluso se centrifuga) con demasiada frecuencia. A todos nos sucede.
Sin proponérmelo me encuentro en la web (en páginas casuales, blogs, en Facebook) con amigos de tiempos que se me antojan remotos, a los que había perdido la pista hace décadas. Incluso amigos de amigos, muchos que conocí fugazmente hace décadas y ahora reaparecen con todas las marcas de los días transcurridos: con su súbita presencia se acumulan decenas y decenas de historias que no conocí en su oportunidad.
Y es que Internet es (también) un pasado de pasados, un remix de pretéritos probables a los que les perdimos en algún momento el rastro.
Ya nadie desaparece. Nuestro presente se vuelve gigantesco, porque en él desembocan tantos otros pasados que ni siquiera pedimos reinterceptar.
Es ridículo, pero hay quienes creen que cybercultura implica sólo el permanecer hipnotizados por el último programa que el mercado promociona histéricamente, y consecutivamente desatender los efectos colaterales que la interacción digital provoca, relegándola a una supuestamente ociosa teoría sobre subjetividades.
Mientras tanto, insisto, la web nos descubre pasados y pasados y pasados a los que no teníamos acceso. Los videos que no vimos en su momento (¿acaso Youtube no es una máquina del tiempo?), textos a los que no tuvimos acceso y ahí están, discos y discos que en su oportunidad vimos pasar de largo. 
Octavio Paz solía decir que “memoria es presente continuo”. El tiempo de la red también se vive, que duda cabe, como presente continuo, como pasado invasivo.
Vuelve a rondarme la intriga ¿cuál es el tiempo de los relatos de mi adorado Alberto Savinio? ¿No es una suerte de superposición gloriosa de tantos pasados? Cuando ingresé por primera vez a Second Life experimente exactamente esa saturada sensación. No era un videojuego (no estaba manipulando una subjetividad-Lara Croft, por ejemplo), sino que estaba entregándome a un tiempo digital de sociabilidad en el que se amontonaban imaginarios de épocas por demás diversas. Comarcas-burbujas de tiempo conviviendo –medioevos, galaxias lejanas, presentes imposibles- en un gran rompecabezas virtual. Un diseño de existencia digital friccionándose indefectiblemente con otros. 
En su prólogo-relato-justificación titulado “Recuerdos inventados”, introducción a su homónima autoantología de relatos, Vila-Matas hace referencia al tablón de mensajes en el Peter’s bar de Horta, en las Azores.
“Del tablón de madera del Peter’s penden notas, telegramas, cartas a la espera de que alguien venga a reclamarlas.”
La web explota de este tipo de rastros. ¡Así finalmente conocí a Saurio, en la red, después de haber seguido su fanzine Wo Sut a principios de los ochenta!
Cada una de las notas del tablón nos tocan. Se refieren a un momento que nuestras vidas esquivaron.
¿O acaso no encontraste en Facebook a aquella o aquel que ya había desaparecido para siempre? 
Huellas linkeadas con otras tantas interminables huellas. Trivias descomunales, infinitas.
También vivimos en todas esas historias que en su momento no vivimos.
Todos los que fuiste. Todos los que no fuiste.
Todos los que jamás te imaginabas que podrías haber sido.
Reporte: FRAGILIDAD ILTDA. Episodio 2.
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Por Beatriz Vignoli
Para Rosario 12.
Una forma frágil de ocupar el tiempo
Rafael Cippolini reúne a Ernesto Ballesteros, Graciela Hasper, Fabio Kacero
y P...
Hace 6 horas


32 apostillas:
Esos mensajes en el tablón son S.O.S. Mensajes en botellas. Los blogs y Twitters muchas veces son como mensajes de náufragos.
Todos los pasados dejan huellas, pero esas marcas nos resultaban inalcanzables. Ahora las capturamos inmediatamente. Maravillas o pesadillas de la web 2.0. De todas formas son marcas grises, no sé cómo decirlo. Marcas apagadas. Como dice un post que linkeaste, los fantasmas que regresan no son siempre estimulantes.
Hola Temo
Cada pasado responde a un horizonte de sentido y a una tecnología que lo delimita y distribuye. El pasado no es más que lenguaje que resignifica mental y emocionalmente objetos, elementos, por el cual imaginamos una continuidad (ya personal o colectiva, aunque siempre colectiva).
Muchas veces recibo mensajes en el Cippodromo que son puras actualizaciones del pasado. A estas velocidades me refiero. No todos los pasados avanzan del mismo modo en nuestra recepción.
La interconexión masiva hace que los pasados ya no se comporten de la misma forma.
Hola Liz
También son looks, formas de vestirse con palabras e imágenes.
Una vez más aquella isla sobre la que cantaba Laurie Anderson "¡Look at me!".
Hace tiempo que vengo divagando-leyendo, entendiendo, abrumandome, aclarando determinando que es y que decido ser en y con la web, y sin llegar a una conclusión defnitiva jamás, siento que es como una colonización...que ayudamos comprando una pc con módem, sumandonos a los colonizadores siendo colonizadores a nuestra vez, demasiado rápido para procesarlo a la velocidad que nos enseñaron a procesar... solo es una cuestión generacional. Me pregunto si cuando los indios vieron los barcos con cuentas de colores y pólvora (el primer fuego,la rueda, la medicina,etc ) sabían que nunca mas el mundo sería igual para ellos y para los demás, Es lo que es. Estés dentro, fuera,no sepas escribir o seas un blogista de 20 hs diarias, solo es una desición individual que no impide ni modifica que todo será modificado e interrelacionado eternamente entre los seres humanos. Siempre. No hay dos momentos iguales en toda la historia de la himanidad. Acaso sea la forma de pensar que así es más liviano el pasado, el tiempo y los actos nuestros y ajenos.
Hola Rafael
Esa condición de Hécate, deidad de las encricijadas, me mata. Nuestros pasados en la red son encrucijadas, puntos de fuga entre diferentes historias que siguieron cursos distantes.
¡Hay que ver lo que causa una red que se pensó como pura intercomunicación militar y universitaria!
Hola Javiera
Ese es el punto. Como en toda colonización (si tomamos esta figura) nadie conoce ni puede pronosticar con precisión sus efectos a mediano plazo. Ahí tenemos una aculturación inédita: como decimos en el área de cultura web del Rojas, se trata sobre todo de "los usos de la tecnología". Los usuarios como productores, una política que puede entenderse como una trampa, pero sin dudas esa trampa, lo mismo que toda herramienta, es un arma potencial utilizándola de otra forma. No hay por qué aceptar el contrato de uso. Si no encontramos salida, es porque tampoco la buscamos lo suficiente: ahí, tan justo, donde creíamos que jamás la interceptaríamos.
Besos
Hola Dexter
Cuando abandonamos las encrucijadas, el dogma se apodera de nuestras posibilidades.
Si le quitamos a la web su novedad, se transforma en algo mucho mas interesante.
Muy bueno el post.
Me encanta el zigzag, empezar con la pregunta sobre el suicidio ritual de la modernidad para después mandarte a la cuestión del tiempo, de los extensos tiempos de internet.
La web 2.0 introdujo otra temporalidad en red porque la personalizó muchísimo pero al mismo tiempo multiplicó la posibilidad de ficción. Cada cual puede inventarse un personaje, hacer literatura en un espacio digital. Qué loco que el pasado irrumpa. Me gustó el post de la chica que habla de los fantasmas de facebook.
La historia de la humanidad no es mas que una interminable secuencia de colonizaciones. Es mas, la humanidad se divide en dos grupos, los colonizados y los colonizadores. Lo mas loco es que muchas veces los que se creen colonizadores son los que terminan colonizados.
Me gusta que internet tenga tantos pasados. Me parece que les quita gravedad. En la época de nuestros abuelos y aún antes el pasado era como una especie de tesoro, de sitio inviolable donde lo mejor aconteció. Eso de "todo tiempo pasado fue mejor". Hoy no es así. Es como si el pasado estuviera desacralizado.
Rafa,
Hace un tiempo no muy largo te enviamos un mail, ¿llegaste a leerlo?
Saludos
Nicolás
Hola Nicolás!
Ya les contesté.
¡Qué miedo Norman Bates!
Hola Bondage Marta
Como decía Fabiana en un comentario a un posteo anterior, mi idea es sumar capas de interrelación, proponer algunos bocetos que impliquen que nada sucede de manera aislada, sino a partir de una trama cultural que no es más que un paseo de nuestra mirada.
Es cierto, la red redistribuye las temporalidades de otro modo.
Una de la formas de entenderlo es que la web 2.0 imprimió un alud interminable de páginas hiperpersonales (ya desde la misma forma, que no es otra cosa que una reconfiguración de elementos vulgares).
Cada vez más voces, cada vez más rompecabezas estéticos, cada vez más tumulto.
Como quiere Mark Dery "la multitud es hoy nuestro talismán".
Por la salud de las multitudes virtuales.
Hola Saba
Si, nuestra relación con los pasados (cada vez más múltiples) cambia, se transforma. Hasta hace poco teníamos la idea (así nos educaron) que la tecnología uniformaba (que nos reducía a patrones, a formas preestablecidas).
Hoy ¿es así?
La anfibiedad nos salva de esta posibilidad.
Hola Mario
Vivimos su novedad de millones de formas. Erik Davis escribió mucho sobre ésto (ver Cippodromon).
La web, como todo, es un espacio de fetichización y deseo.
Buenísimo el post.
Una se siente mas vulnerable con tantos pasados dando vuelta.
Las huellas en internet aspectan siempre menos reales, como si vinieran de un sueño. Tienen la inmaterialidad de un mensaje en un contestador, una falta de materia que las vuelve inasibles.
Actúan sobre nosotros como si fueran un susurro sin origen preciso.
Re loco lo de Youtube. Justo el otro día pensaba en eso viendo videos de Michael Jackson. Cosas que nunca había visto junto a la pasión de los fans.
No conocía la diferencia entre hara kiri y seppuku.
Tampoco conocía esta palabra.
Todo se seculariza.
Posiblemente los pasados digitales también sean pasados secularizados.
Hola Gang Tinianov
La memoria en todos los casos señala una distancia, al menos temporal. Una distancia que redunda en diferencia: el tiempo lo cambia todo.
El pasado se constata en rastros, en la perdurabilidad de determinados objetos. Los objetos digitales parecen aún demasiado jóvenes.
E igualmente inasibles.
Hola Inferno
Youtube es pura disposición. Hace treinta años, cuando una película salía de cartel en el cine, no tenías acceso a ella por mucho tiempo. Es la disponibilidad la que modifica los efectos de la memoria: ya no fabulamos cuando recordamos. Los materiales están ahí para ser repasados.
Hola Temo
No sé si el hara kiri implica una secularización. Seguro un disvalor.
Hola Dera
A todos nos pasa.
Pero nos acostumbramos, de todos modos.
Quizá tanta memoria implique saturación y otro tipo de pérdida por sobreacumulación.
No creo que la vulnerabilidad sea algo necesariamente malo.
Al contrario, cuando experimentamos esa sensación como un déjà vu está bien aceptarla como una alerta.
Los pasados no son banales, ni siquiera cuando creemos que son banales.
El tiempo es una condición tecnológica. Dime qué tecnología es la que te define y te diré cómo es tu relación con el tiempo.
Venía leyendo y pienso el pasado en Facebook, en la red, es un presente constante... que lo escribís un par de líneas más abajo. Warped minds think alike (por lo menos un poco).
Mientras que con Facebook miramos al pasado (es retrovisorista), con Twitter miramos al instante presente a los ojos, tanto que sentimos que miramos casi al futuro.
El pasado nos pisa los talones todo el tiempo y vuelve para reclamarnos que no hayamos tenido más vidas para vivirlo todo a la vez. El futuro nos reclama y nos amenaza. Y el presente es una gran ola sobre la que surfeamos.
Hola Sebas
Tanto Facebook como Twitter nos interrogan sobre nuestras formas de asumir el tiempo. Se instalan en unsa zona potente "este es tu pasado, este es tu instante ¿tenés algo que hacer con nosotros". Pero por sobre todo son pasados públicos, instantes públicos, donde caben todos aquellos que quieren participar. El pasado y el presente se transforman así en una propuesta de sociabilidad: un estilo de diálogo.
Hola Nimbo
Coincido.
El tiempo invariablemente es contextual, referencial. Y por sobre todo, instrumental. La cultura funciona como el gran termómetro de la duración y sus efectos.
Hola Dera
La vulnerabilidad puede ser movilizante, es cierto, pero también petrificadora.
En este término caben demasiadas sensaciones.
Hola Rafael,
Realmente estas cuestiones que tratas en los últimos posteos entusiasman mucho.
Me pasa también que cuando leo esas opiniones sobre el eterno presente por estos sitios del "plugged", me pregunto qué tipo de lectura hacen? ¿qué están invisibilizando? Cuando ya sabemos que mucho antes de Internet, Youtube, Facebook, muchos hablaron y escribieron sobre el pasado como una invención del presente. Escritores como Borges ya bien lo delinearon, cada escrito o escritor dibuja sus antecesores, sus influencias. El linkeo y el remix como operaciones conceptuales y estéticas fueron activados por contextos unplugged, mucho antes de nuestros "cuestionados" presentes.
Algún clásico fue, es y será siempre una reinvención de algún moderno. Un par paradigma que podría aplicarse a tantísimos otros más.
Como decís de algún modo, Second Life es la pura estetización de esas operaciones de autoremix, de tiempos anacrónicos contiguos, eso es realmente fascinante. Creo que es un espacio que se construye con y desde esas sensibilidades contemporáneas, esas que nada tienen que ver con mero fetichismo e hipnósis por el último software o hardware. Las plataformas tecnológicas son sólo disparadores.
Las nuevas sensibilidades linkean, remixan, redescubren y recofiguran pasados superpuestos a otros tiempos, operando estética y conceptualmente. Y lo hacen porque pertenece a la configuración de sus sensibilidades, aún más allá de intenciones artísticas. Me gusta pensar al artista como un operador estético, y creo que hoy más que nunca, existe un tipo de receptor, que funciona también como operador estético.
Hace unos días ví un video de la banda Reynols, liderada por Miguel Tomasín, un chico con capacidades intelectuales supuestamente deficientes, su sensibilidad musical me conmovió. Pero también cómo los músicos entraron en la sintonía de esa sensibilidad e hicieron una música que superponía sensaciones que parecían provenir de sitios muy primitivos y a la vez muy actuales, junto a sonidos extrainstrumentales. Miguel sentía la música en todas partes, en el maullido de un gato, en el gooollll!! de un relator radial de fútbol. El arte que se juega a hacer perceptibles esas sensibilidades personalmente me conmueve. Mientras, muchos medios se solidarizaban con una banda que incluía a una persona con síndrome de Down, cuando era exactamente al revés, Miguel introdujo a los músicos que lo acompañaban en su mundo, que luego en la conjunción de esas otras subjetividades pasó a ser Reynols.
Creo que ese tipo de cooperitavismos estéticos tiene mucho para decir, y ya lo creo que lo está diciendo, por aquí y allá, en virales cadenas de remix y linkeos enchufados o desenchufados.
No conocía a la diosa Trivia, me encantó ese linkeo que hiciste.
Besos
Hola Fabiana
Para muchos, la tecnología no es más que el último refugio de la vanguardia: un artefacto cultural que reinstala y redefine lo nuevo.
Es una visión tramposa. La tecnología no está por fuera de nosotros, desde el mismo momento en que nuestros sentidos fueron modelados por ella. Nuestras percepciones y sensaciones se reestimulan prosiguiendo patrones de la tecnología de una época. El tiempo no es más que tecnología en nuestra percepción. Si reinventamos todo el tiempo nuestros pasados (podemos entenderlos de acuerdo a nuevas pistas, bajo otros elementos) es porque las versiones que poseemos de ellos son tan artificiales y precarias como cualquier otra definición.
Besos
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