El trash está en tus ojos. No por fuera.
Residuos de percepción que no son sino retales de vida.
Chatarra óptica que tus ojos acumularon. 
En “La velocidad de liberación”, Paul Virilio, luego de invocar a Treinisch (Hay que sacar provecho del poder del ojo humano), focaliza: “Si hasta hace poco había un artesanado de la visión, un “arte de ver”, nos encontramos hoy en presencia de una “empresa de las apariencias sensibles” que bien podría ser la forma de una perniciosa industrialización de la visión.”
La policía de la visión parece decir: “no es que vemos mucho o más. No se trata de eso. Sino que (sobretodo inconscientemente) invertimos más y más tiempo en repasar formas y formas y formas que no son más que basura”.
¿Debord no fue el Papa Negro de esta siniestra profecía?:
“El capitalismo especular todo lo cubre: el espectáculo lo devora todo”. Lo primero en devorarse, claro, son tus sentidos.
¿Acaso no viene a coincidir esa “industrialización de la visión” con las alarmas ululantes de “la denigración de la visión” que Martin Jay denuncia en Ojos Abatidos (Downcast Eyes)?
¿Acaso las terroríficas industrias culturales, imparable Godzilla avisorado en tiempo y forma por el (entonces) dúo dinámico Adorno + Horkheimer, no se alimentan de nuestro formateo perceptivo?
El periodismo sería exactamente eso: pura atmósfera industrial. Humo de fábricas. Es ni más ni menos en este paraíso de la producción en el cual irrumpe uno de los más sutiles virus de la industrialización de la visión: la delicuescente procrastinación. 
J. L. Brea: “Producción de producción. Producción de experiencia, de subjetividad, producción de comunidad, de afecto o de concepto, de pasionalidad o sentido, producción de deseo, producción de significado…, todo es producción. Nada escapa ya a su inscripción en tal proceso. O, digamos, la producción ha expandido su campo para abarcar todas las modalidades de activad – o pasionalidad- que conciernen a lo humano. (…) Definitivamente. Nada precede a la producción, todo lo que pudiéramos decir de lo humano se inscribe de lleno en uno u otro proceso –por el que es producido-. “Producir para ser producido”, escribiría Descartes. Es el tiempo en que todo escenario del darse de lo humano comparece como resultado y efecto, como consecuencia, de una producción”.
La procrastinación invade y vulnera (quiere vulnerar) la producción. ¿De qué modo? Pervirtiéndola. Desplazándola a otros recorridos. Desobjetualizándola. La procrastinación no es sino otra paráfrasis de la Odisea: Ulises diversificándose en la pura viralidad del camino, desatendiendo su meta. 
Si la Odisea puede resumirse en la lucha y obliteración de esa bestial procrastinación (perderse, siempre perderse, demorarse, dar vueltas en un eje de inutilidades) en la Era de la Infoxicación las voces de las sirenas se replican a sí mismas una y otra vez.
No en vano Brea señala dos letras de Radiohead:
“I lost myself, I lost myself”. (Karma Police)
“Strobe light and blown speakers / Fireworks and hurricanes / I’m not here / This isn’t happening / I’m not here / I’m not here.” (How To Disappear Completely).
No estamos vacíos. Es que la basura es invisible y la acumulamos en toneladas. Nuestro aparato perceptivo consume y consume y consume más y más y más trash. Eso es infoxicación: la seducción de la basura. Eso es procrastinación: perdernos a nosotros mismos (disolver nuestra producción) en la basura.
Una vez que nuestra mirada está industrializada, se reconoce apta para comenzar a acumular.
Pausa. Giremos y veámoslo de este modo.
Uno: ¿es posible desindustrializar la visión?
¿Qué quiere decir eso? 
¿No estaríamos reemplazando una industria por otra no necesariamente mejor? ¿No se trata en todo caso de operar críticamente sobre esa industrialización?
Cuando me refiero a poetizar la infoxicación, cuando me sumerjo en trashilandia, es porque necesito volver a insistir con lo mismo: nunca estuvimos vacíos, no existe la percepción incontaminada.
Dos: Glimbo era un guerrero. Cierto día, perdido en el bosque, le resultó imperioso reconocer su posición, entender dónde estaba. Trepó al árbol más alto. Desde allí se maravilló con la interminable visión. Una vez regresado a su tribu, fue amonestado por los sabios: “esa visión no existe. Es falsa. Sólo existe lo que ahora ves, tu mirada de hombre.”
Un árbol puede ser tecnología, ampliar tus sentidos.
Un árbol puede estar lleno de alimañas.
domingo 31 de mayo de 2009
Odisea Trash: retinas polucionadas
Publicado por
rafael cippolini
en
1:46:00 PM
Etiquetas: Descontextos, estética(s) del sentido, historias del vacío, miradas, Paisaje e Ideología, política de fines, sobreinformación, tecnología y técnica, violentainment
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37 apostillas:
Hola Rafael,
Tu blog es como el “Libro de los pasajes” de Benjamin. Se articula con tantas variantes de las que uno puede colgarse y desprenderse, quedarse atónito pensando hasta dar con la propia acritud, y quedarse así, y proponer algo que tenga que ver con esa operación crítica sobre la industrialización.
Aunque no sé hasta que punto mi “mirada de hombre” no es una “cookie”, y yo no lo sé.
Un abrazo.
Lo primero que siento son ganas de investigar en mis retinas y ver qué tienen.
Me mató el arturito basurero
quiero uno!
Un post existencialista.
Esa basura que acumulamos no es también parte de nuestra identidad?
No es un canal de conexión con los demás?
Nuestros deseos, afectos no están teñidos por esa basura?
No hablamos con la lengua de esa basura?
Hoy la basura cultural es como el aire.
Ni siquiera huele mal.
Hola Salvador
Desde que trajiste a cuenta la procrastinación en un comentario pasado, no hago más de darle vueltas al asunto. Me interesan cada vez más los modos de poetizar tanto la procrastinación como la infoxicación.
Con respecto a las articulaciones múltiples, no concibo otra posibilidad de indagar o pensar un objeto, una cuestión, un enunciado. Esa situación de múltiples escorzos conectivos es parte de mi propia programada naturaleza. Ya creo que va más allá de un método o una manera.
Aplaudo tu final de comentario, nuestras miradas poseen cookies. No me cabe ninguna duda.
Otro abrazo
Hola Kato
Muchos podrían decir que entre las retinas y las letrinas las distancias se fueron acortando. Pero lo cierto es que lo que varía es la disponibilidad hacia la basura.
Ya tomé partido hace rato
cippodromo.blogspot.com/2007/08/la-apuesta-en-escorzo-que-sigas-siendo.html
Sin dudas, asumir la basura es un paso indispensable.
Hola Bondage Marta
Tal cual. Bien podría ser un posteo existencialista. Coincido: al ir aceptando nuestra disposición a ciertas basuras culturales, nuestros afectos y elecciones estéticas se reposan sin por ello dejar de volverse críticas.
En esto sí, jamás hemos sido modernos.
"Nothing is original. Steal from anywhere that resonates with inspiration or fuels your imagination. Devour old films, new films, music, books, paintings, photographs, poems, dreams, random conversations, architecture, bridges, street signs, trees, clouds, bodies of water, light and shadows. Select only things to steal from that speak directly to your soul. If you do this, your work (and theft) will be authentic. Authenticity is invaluable; originality is nonexistent. And don’t bother concealing your thievery. celebrate it if you feel like it. In any case, always remember what Jean-Luc Godard said: “It’s not where you take things from - it’s where you take them to."
Hola Rafael
Hay ciertos límites de lo que llamamos basura que no están del todo claros.
Por ejemplo, me acuerdo de Foreing Sound de Caetano Veloso que define al rock como basura y al mismo tiempo señala obras maestras de género.
Copio:
- Tú mismo apareces ahí diciendo “Nirvana es basura”.
- Sí, sí, porque lo dije hace algunos años en la prensa. Muchos periodistas en Brasil quieren escribir como en los periódicos de rock ingleses. Son muy pretenciosos y toman el rock como un culto elevado, desprecian todo lo demás e incluso están contra el hecho de que el rock se convierta en una cosa conocida. Y eso es muy ridículo, porque empiezan a ser más puristas que los puristas. Son militantes del rock. Bueno - dice Veloso con tono pedagógico- : el rock and roll ha sido siempre basura.
- Claro.
- Ésa es su fuerza. Por eso Elvis Presley es Elvis Presley. Y por eso John Lennon y Mick Jagger lo amaron. Para hacer frente a la tradición de la canción elegante, glamurosa, y al jazz, musicalmente difícil y serio, que interesaba a los padres de Mick Jagger y John Lennon. Entonces cuando leí en la prensa que ridiculizaban a (el músico brasileño) Ivan Lins y ponían a Nirvana en el cielo como la cosa más sofisticada, dije “¿Qué quiere esta gente? Ivan Lins es música, Nirvana es basura”. Pero es una provocación, para que la gente piense y se acuerde de la historia.
- ¿Pero cómo fue grabar después de eso “Come as you are” en este disco, que pretende ir más allá de la basura?
- Sí, pero Nirvana, y el disco “Nevermind”, es una obra maestra. Concisa y elegante. Es poesía intensa. Y la música es toda verdadera. Es un disco magnífico. Y esta canción sale muy bien en medio de las otras canciones de amor de la tradición americana. “Come as you are” es una gran canción de amor.
www.emol.com/tiempolibre/musica/entrevistas/detalle/index.asp?id=216&tpl=entrevista
Esa ambigüedad me parece que es propia de nuestro acercamiento a lo que denominamos basura cultural.
Hi Jim
Is true:
Nothing is original.
Hola Dexter
Cada vez se vuelven más imperiosos los Trash Culture Studies, la determinación de tantas dimensiones superpuestas que determina la palabra basura. Existen tantas zonas grises, discutibles, que no hacen sino volver al tema más y más fascinante.
¿Qué es la industria en tiempos de software?
pensaba en algo que escribiste en el post anterior sobre las pymes experimentales. Creo que pueden tener mucha poesía.
¿Estaremos redefiniendo las coordenadas de ese término una vez más?
Hola Rafa, anteriormente comandaba un blog llamado "Cientochenta" y el otro día dejé el comentario de Jim Jarmusch.
Yo veo una naranja natural (no OGM), y veo las naranjas que crecen de las semillas en estado latente que encuentran los arqueólogos enterradas hace miles de años, y son iguales. Se puede decir que tanto una como la otra son originales.
¿Por qué duele tanto pensar que el corazón humano tiene un estado original?
El análisis de la cultura es el análisis de las manifestaciones que se han ido desembarazando unas a otras. Nuestra cultura podría ser una analogía de los carteles que se pegan en la vía pública, acumulándose uno sobre otro, y pudiendo ver cómo los carteles antecesores conforman o heredan sus atributos en el cartel de la superficie.
Podés analizar el fútbol. La forma de concebirlo hoy es una acumulación de virtudes y defectos que se estrellan contra la membrana racional del hombre y se manifiestan en el ambiente adecuado. Pones dos arcos y una pelota, e inmediatamente aflora esa acumulación en estado latente, llamado "concepto".
A principio de siglo era natural hacer una reverencia ante el prójimo, y hoy la acumulación de efectos han conformado el concepto "saludo" como un beso a las personas conocidas, un apretón de manos a las personas que nos interesan o que conocemos en un ambiente interesado, una mirada a la persona que pasa al lado y la más impune falta de consideración para todo el resto de las personas.
Pero... detrás de todo eso, están las virtudes del hombre. Tal vez, nuestra cultura debiera ser un campo de acción adecuado para desarrollar esa virtudes en vez de continuar subdesarrollando los conceptos.
Porque, como dice H. Godoy en su análisis comparativo entre Cultura y Desarrollo Científico y Tecnológico, "el aparato conceptual del hombre hoy está desfasado ante el aceleramiento del tiempo y la reducción del tamaño relativo del mundo", y así es que hoy en día el hombre se encuentra corriendo detrás del desarrollo de los acontecimientos. Se ha desfasado el curso natural de la vida de los seres humanos por la falta de acciones correctas, por la falta de una comprensión a la escala adecuada, ya no solo a nivel cultural sino a nivel global. Nuestro aparato conceptual se detuvo como se detiene un músculo ante la inacabable exigencia extrema, y la inercia de toda la acción humana en los últimos siglos ha sobrepasado nuestra percepción, de la misma forma que reacciona nuestro cuerpo cuando se viene de la calle con frío y se ingresa en un ambiente caliente, haciendo que se sobrepase por inercia la temperatura inicial del cuerpo.
Lo que en éste artículo denominás "basura cultural" creo que es esa energía que nos sobrepasa por inercia, que parece venir de la propia creación de los seres que la manifiestan (por caso, el trash) pero que, como bien analizás, no son originales sino que tienen conexión de autoridad con lo desarrollado en el pasado.
Pero eso no implica que nada en el corazón del hombre sea original.
Cuando llega la inundación, lo primero que falta es el agua potable. Pero eso no implica que no haya agua potable y/o procesos potabilizadores.
Mire: el otro día una persona que vive en La Boca me contaba que quería hacer junto a su colectivo de artistas un carneo en vivo y en directo en una sala de exposiciones muy conocida. ¿Qué aparato conceptual puede ver en eso una manifestación acorde a las necesidades del hombre (en todos sus planos de manifestación)?
Sólo el retraso conceptual de las personas puede ver en la masacre del reino animal un síntoma de progreso o el medio evolutivo de nuestra existencia.
Saludos,
Hola Temo
lo siento, me atrapa el lugonismo: cada vez que leo la palabra industria me viene inmediatamente a la cabeza "Las industrias de Atenas". ¡No puedo evitarlo!
En fin: ¿por qué las industrias no habrían de tener poesía?
Pero lo cierto es que me cuesta mucho encontrar ejemplos.
Hola Fernandito
Pertinentísimo el ejemplo de los carteles callejeros. Me interesa cómo lo planteás "manifestaciones que se han ido desembarazando unas de otras", pero ¿de qué modo?
Estoy tentado pensar en un trash molecular. Creo que la basura cultural es como el polvo: todo lo invade. ¿Y a acaso no se trata de un instrumento político? Pienso la basura en tanto señalamiento. Vuelvo sobre lo que copió Dexter, el ataque de Caetano a Nirvana. ¿Qué queda de original en el corazón del hombre? ¿Qué hubo de original? ¿No seríamos más pobres sin ese polvo que todo lo invade? No por eso tenemos que dejar de ser críticos con el polvo, como tampoco deberíamos dejar de ser críticos (jamás) con el oro. Ni con el corazón del hombre y su (in)originalidad.
En cuanto al carneo ¿con qué sentido? No sé de qué modo lo plantean, pero muchas veces sucede que las metáforas llevadas al plano de lo inmediato impactan, pero no mucho más que eso.
Siempre estamos a tiempo de releer "La responsabilidad del arte" de Jean Clair.
Puedo no estar de acuerdo en mucho con este autor, pero ¿cuáles son los límites que toleramos? La basura (la más baja) puede ser un mantra. Y aunque su hipnotismo sea bajo, no por eso deja de hipnotizar. Deberíamos poder tomar las debidas distancias.
Muchas gracias por tu comentarios.
Un abrazo
Hola Rafael.
La odisea siempre ha sido producir sentido. Y me parece que en el orden de lo visual no estamos más aventurados al perpetuo derrotero que, por ejemplo, en el orden alimenticio, que es, en parte, el del gusto: la diferencia entre “ver” un plato repugnante y otro apetitoso poco tiene que ver con los insectos que pueden componerlo. Sin embargo la cuestión excede al sabor y va para el lado de qué elementos son los mejores para constituirse como alimentos, cuáles son dignos de “verse” como tales.
Una dietética visual no debería constituirse y regirse por parámetros distintos a los alimenticios. No todo lo que vemos ni todo lo que comemos tiene por objeto una misma cosa. Que la retina esté polucionada o el paladar saturado no creo que sea signo de nuestros tiempos en tanto intoxicación por exceso de producción, sino por disponibilidad: hoy, el signo del buen vivir no pasa por la acumulación (gordura), sino por la selección “arbitraria” de los elementos que nos constituyen. Hoy la riqueza, o el buen vivir, no pasa por tomar algo sino por dejarlo. La gordura ya no es signo de salud sino de pobreza.
Haciendo hablar a los sabios de la tribu que mencionás, podría decir: la visión de las góndolas abarrotadas no existe. Es falsa. Solo existe lo que vayas a comprar, tu dietética (poder sobre sí mismo) de hombre.
Un abrazo.
(Pd: te mandé otro mail porque hay un defasaje entre lo que me comentaste y lo que me dice la gente del rojas. Gracias nuevamente)
Me gustó lo de vicios de la producción. La producción es una forma de ver que todo puede ser productivo. Es el colmo del capitalismo, porque si hay producción es porque puede haber utilidad.
Deberíamos ser productores de inutilidad.
Eso no es muy patafísico?
Hola Diego
¿Por qué las bellas artes postergan el gusto? Digamos, el arte culinario no tiene museos en la medida que las artes visuales. ¿Por qué el gusto pasa por otro lado, constituye otro tipo de tradición?
Pienso en Rirkrit Tiravanija, o en nuestro Gabo Baggio, pero en ambos casos sus performances culinarias provienen de un giro de las prácticas del arte visual. Es cierto, existen ensayos muy buenos sobre el sabor (suelo citar los dos que mas me impresionaron: ciertas afirmaciones de Eliot y una hipótesis de Calvino, sobre las que volveré a escribir en breve, seguramente acá). ¿Por qué aún no existe un McLuhan del sabor? Digo, alguien con ese peso histórico, teniendo en cuenta que el Codex Romanoff de Leonardo tiene más de cinco siglos.
Necesitamos una "Galaxia Romanoff", del mismo modo que existe una "Galaxia Gutenberg".
Por otra parte, de Long Tail, de Chris Anderson no se acerca a tu hipótesis? Poco de mucho y jamás al revés.
Buenísima la visión de las góndolas.
Con respecto al mail, el Rojas tiene razón. Esos son los horarios y los días.
Otro abrazo
Hola Liz
No necesariamente es capitalista: es una forma de entender el poder de ciertas dinámicas.
Por eso es necesario investigar cuáles son sus parásitos, sus escollos.
La 'Patafísica inutiliza la producción, la desmiente. Su paradoja podría ser que incluso desmintiéndola produce, pero la magia de la 'Patafísica logra lo contrario: la inutilidad jamás es productiva, incluso cuando es de lo más productiva.
Un perfecto enunciado patafísico.
¿Qué no es basura en second Life? ¿Qué lo es?
No puedo saberlo.
¿Basura? En los metaversos todo es simulación y sin embargo nada lo es. Es basura lo que querés que sea basura. ¿Acaso todo, absolutamente todo en ese universo digital no está preconcebido?
Me detengo en esto, otra vez.
En los contextos anfibios ¿qué es exactamente la basura virtual?
¿Cómo separo lo que es basura de lo que no es basura?
¿Qué concepto vence?
Estuve releyendo el manifiesto de Donna Haraway y su tesis de que nuestro cuerpo está compuesto de partes virtuales.
¿No necesitaríamos médicos virtuales para sanarnos de las impurezas?
Una especie de ciberpsicólogos, aunque suena bastante horrible.
Estuve leyendo este artículo, de hace dos años
www.noticias.com/noticia/como-sera-mundo-digital-dentro-veinte-anos-1jk.html
Dos párrafos me dejaron pensando
"En 2026, nos podemos encontrar con un volumen de “alias”, o personalidades en Internet, difícil de gestionar. Dado que cada persona puede tener múltiples identidades en la red, el número total puede alcanzar varias docenas de miles de millones. Esto planteará un reto importante para diversos modelos de negocios, como la publicidad, que trabajan a partir de bases de datos de personas, y que tendrán una mayor dificultad en identificar a los usuarios reales."
y este
"Por otro lado, también hay que estar pendientes de cuál será el “objeto móvil”, según lo denomina el informe, más extendido en los sistemas de identificación y pago. Los expertos opinan que, en 2026, ya no tendremos un objeto para cada función (tarjeta de crédito, DNI, permiso de conducir, monedero electrónico, etc…) sino un único dispositivo, que muchos identifican con el teléfono móvil, a partir del cual podremos acceder a todos estos servicios. Algunos expertos no descartan que se llegue a suprimir cualquier tipo de objeto físico para los procesos de identificación y pago de los individuos."
Más allá de si esto será dentro de veinte años o pasado mañana, lo que me pregunto es si lo que hoy es infoxicación mañana no será una dosis habitual de información.
Como la capacidad de las computadoras que cada vez es mas y mas, y cada vez la basura digital es mas y mas.
Hola Napoleón
Basura, en un metaverso, es (para volver a lo que cito de Brea) digitalidad improductiva. Es aquello a lo que no podemos encontrar aplicación. En este sentido debemos entender que si en el mundo físico el mercado avanzó sobre el concepto de basura, en el mundo digital esos límites, siempre más ambiguos e improbables, implican crecientes convenciones sobre el valor de los diseños.
Basura no es más que un parámetro de valoración.
Hola Inferno
La basura es parte del contexto. Y nosotros, en tanto parte de ese contexto, también la asimilamos. Ahora bien ¿no se trata más bien de saber cómo la asimilamos, cuales son sus efectos, antes de considerarla peyorativamente?
Hola Temo
La basura, tanto como los virus informáticos, son información. Vuelvo a lo que le comentaba a Napoleón: información inutilizable, como un manual de Windows de hace más de diez años.
Un valor de compra (para un manual) que se fue en picada.
Insisto en que los conceptos con que se encaran los acontecimientos actuales solo llevan a una mala definición del problema, por tanto, las tésis y ensayos son obsoletos o desfasados en el tiempo.
Hace falta romper la ideología, porque están encarando el asunto con un molde conceptual errático para la magnitud global de los acontecimientos.
Rafa, leíste el PDF que te mandé?
Hola Fernandito
Lo tengo separado para leer. Todavía no tuve tiempo.
No obstante, creo que existen muchas direcciones en lo que llamás conceptos. La literatura de imaginación también propone conceptos todo el tiempo. Sin ir más lejos, William Gibson o aún antes, Philip K. Dick describieron horizontes que no han sido sino reabsorbidos por el relato histórico.
Esa basura es parte de nosotros.
No algo "de más", sino algo fagocitado por el cuerpo.
Indisociable.
La veo como una digestión.
Deberíamos hablar de una dietética trash.
Hola Rafael
Odisea suena a mitología.
Me enganché con Wu Ming en el Cippodromon.
La Odisea de la basura me sugiere llevar la basura a un punto alto, a una suerte de trascendencia.
Sigo pensando en la ambigüedad de Caetano. La basura es el enemigo pero también la seducción, tiene algo maravilloso.
Hola Nimbo
Claro que sí. El trash no es exterior, cada vez generamos menos resistencias.
Sigo pensando que una buena canción de tres minutos, de tres o cuatro acordes y una estructura simplísima puede ser el mejor arte de una época. Todo está industrializado, desde una ópera hasta un jingle. Precisamente no quiero decir (es aburrido repetirlo siempre) que sea todo lo mismo, sino por el contrario que la alta cultura está tan llena de basura como cualquier otra manifestación. Y nosotros somos el resultado de todos esos cruces. Nos guste o no.
Hola Dexter, de nuevo
Como toda mitología, sucede in illio tempore. Se reactualiza, está fuera de la historia. No baja ni sube, simplemente nos constituye. Somos argonautas: menos heróicos, pero lo somos.
Hola Rafael, cómo estás.
Dimensionar lo trash puede ser como aquí un disparar hacia múltiples sitios. Pensaba en lo que le decías a Napoleón sobre qué es basura en el metaverso, digitalidad improductiva, algo así como aplicaciones inútiles. Oscar Wilde escribió en algún momento: "Podemos perdonarle a un hombre que haga una cosa útil, siempre y cuando no la admire. La unica excusa para hacer una cosa inútil está en que uno mismo la admire intensamente. Todo arte es inútil."
Leía el linkeo que hiciste a Cultura RAM de J L Brea, y esta cuestión de lo productivo es tal cual, algo tan circulante en las tantas áreas discursivas que transitamos y ¿no es un poco ese concepto de lo productivo la maquinaria que factura algún sentido de lo trash? Aunque lo trash como efecto de sentido, como circulación, percepción o mirada representa un campo bastante expansivo.
Ciertas clasificaciones fijan los parámetros para definir la basura en la cantidad, el exceso en sí mismo como basura, otras en la calidad, una materialidad o forma en sí misma determinante de lo trash.
Después está lo residual, la basura como lo que queda al margen de un proceso productivo y reproductivo. Conciencia ambientalista mediante, clasificamos la basura en orgánica, inorgánica, sólida, líquida, reciclable, no reciclable, entre otras categorías. Entonces ya no es tan claro qué es basura, por ahí la cuestión no está ya en qué es basura sino en cuándo y cómo es basura.
Estuve leyendo algunos fragmentos de textos de Bataille, de "La parte maldita" y "La noción de gasto" que creo se conecta con alguna de estas tantas cuestiones que aquí conectás:
"No existe, en efecto, ningún medio correcto, considerando el conjunto más o menos divergente de las concepciones actuales, que permita definir lo que es útil a los hombres (...) Teóricamente, ésta (la utilidad) tiene por objeto el placer -pero solamente bajo una forma atemperada, ya que el placer violento se percibe como patológico- y queda limitada a la adquisición (prácticamente a la producción) y a la conservación de bienes, de una parte, y a la reproducción y conservación de vidas humanas, por otra (...)El placer, tanto si se trata de arte, de vicio tolerado o de juego, queda reducido, en definitiva, en las interpretaciones intelectuales corrientes, a una concesión, es decir, a un descanso cuyo papel sería subsidiario. La parte más importante de la vida se considera constituida por la condición -a veces incluso penosa- de la actividad social productiva (...) de la forma más universal, aisladamente o en grupo, los hombres se encuentran constantemente comprometidos en procesos de gasto. La variación de las formas no entraña alteración alguna de los caracteres fundamentales de estos procesos cuyo principio es la pérdida. Una cierta excitación, cuya intensidad se mantiene en el curso de las alternativas en un estiaje sensiblemente constante, anima las colectividades y las personas. En su forma acentuada, los estados de excitación, que son asimilables a estados tóxicos, pueden ser definidos como impulsiones ilógicas e irresistibles al rechazo de bienes materiales o morales, que habría sido posible utilizar racionalmente (según el principio de la contabilidad). A las pérdidas así realizadas se encuentra unida (…) la creación de valores improductivos, de los cuales el más absurdo y al mismo tiempo el que provoca más avidez es la gloria. Junto con la ruina, la gloria, bajo formas siniestras o deslumbrantes, no ha dejado de dominar la existencia social y hace imposible emprender nada sin ella, a pesar de que está condicionada por la práctica ciega de la pérdida personal o social (...) es posible, una vez abandonada toda reserva, asignar a la utilidad un valor relativo. Los hombres aseguran su subsistencia o evitan el sufrimiento no porque estas funciones (ruina y gloria) impliquen por sí mismas un resultado suficiente, sino para acceder a la función insubordinada del gasto libre."
Besos
Hola Rafael,
Otra vez por aquí.
Me quedé pensando en lo que me dijiste en el comentario anterior, sobre lo de una reescritura del ensayo de S Sontag sobre lo Camp, pero para observar más que su devenir, qué otras sensibilidades lo desalojaron. Resulta una buena clave de lectura hacerlo desde ese redireccionamiento.
Quizás lo trash participe de distintos modos en algunas de esas otras sensibilidades.
Con respecto a otras cuestiones que se estuvieron delineando en estos últimos posteos, sobre cuerpo y subjetividad en red, pensaba si no será para muchas teorías críticas opositoras a las prácticas por estos sitios, una razón de oposición el que perciban al cuerpo en estos contextos como una configuración trash (y al trash en un sentido peyorativo) Una percepción del cuerpo "on line" en un sentido unívoco de cuerpo residual, cuerpo marginal, cuerpo en gasto improductivo, o más, cuerpo que ni siquiera gasta. Un cuerpo desapercibido como "otra forma de materialidad" y subjetividad, y entendido sólo como algo que se queda fuera de las maneras de entender la productividad corporal más consensuada.
Besos
La procrastinación tiene ese halo invisible que solo advertimos con el balance, no sabemos en qué gastamos el tiempo, en qué se nos fue. De hecho, nos es difícil recordar qué fue lo que hicimos. Es una suerte de efecto borrativo.
Hola Fabiana
El residuo (lo que no utilizamos, lo que no sabemos cómo utilizar) y lo sobrante (aquello que creíamos necesario y finalmente no lo es). Todo esto en un marco de cuantificación desmesurada (¿qué otra cosa es la infoxicación?). Basura es siempre lo que apartamos, o bien porque no sabemos que hacer con ella, o molesta (porque de alguna forma "degenera", corrompe otros bienes). Así las sobras de comida, aquello "que ya cumplió su utilidad", etc. Es evidente que trasladamos estos conceptos a la cultura, a los bienes culturales, pero no hacemos de una forma terriblemente mecánica. No sólo en valor económico (un muñeco de Astroboy de lata de los sesentas vale cincuenta veces más que una novela de un libro de Beckett de la misma época conmprado en una librería de viejo). La comparación es irritante a propósito (son objetos inasimilables) pero quiero resaltar que en la memoria afectiva y en la valoración que le damos a ciertos objetos, Astroboy puede estar más alto que Beckett. Es un tipo de sensibilidad diferente, para nada menor. Esto viene cambiando hace rato, a pasos agigantados, y por esta misma razón es bueno seguir monitoreando las consecuencias.
Por otra parte ¿vivimos en una época de potlash o por el contrario lo que conocemos hoy por tal no es más que una corrupción de aquel gasto? ¿Conservamos la ritualidad del gesto o la perdimos para siempre?
Besos
Hola G.
si, tiende a invisibilizarse.
Es una constatación que invariablemente advertimos a posteriori.
Una vez que nos especializamos, comenzamos a advertir que nos estamos desviando de nuestros objetivo, pero cuando se vuelve algo consciente, comenzamos a investigar en nuestra voluntad ¿se trata de una adicción?
Bloguear tiene mucho de artesanal en producción y mucho de industrial en reconocimiento (pienso en lectores de feeds, en motores de busqueda).
Hola Sebas
Concuerdo plenamente.
Bloguear no es más que un paradigma del artesanado del (valga el oxómoron) una nueva industria.
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